HITO..la casa de Monte Piedad
lunes, 21 de diciembre de 2015
Este 22 de diciembre de 2015, cumpliría 87 años, la pintora ingenua, por lo sensible, y por el estilo naif, Hilda Álvarez Pérez de Toro.
Nacida en la Pastora, Caracas, Venezuela, Hilda es producto de esa mezcla en la sangre de abuelo hindú, y de madre con ascentente de las Islas Canarias, Santa Cruz de Tenerife.
Observar las obras de HITO, como se le conoció en el mundo del arte, es recrearse a través de las escenas del Tranvía de Caracas, la zona de la Campiña, próxima a la avenida El LIbertador, los Andes venezolanos, las tierras calientes del zulia......las estampas de la vida en su Paraguaná, del estado Falcón........Hilda, mamá, Hilda esposa, Hilda amiga...Hilda...a secas, diáfana como era ella; correcta; correctíima; sencillísima, sin perder a su vez, ese no se qué de glamour...de encanto, de mujer.
A tu salud...y porque tu obra siga trascendiendo, como lo hecho tu pensamiento.
viernes, 4 de mayo de 2012
viernes, 22 de abril de 2011
En Sala de Espera....
¿Qué será de la vida de?
Mónico Toro Martínez
Periodista todo el tiempo
A los 73 años siguió siendo tan activo como cuando trabajaba en la industria petrolera. Y es que daba gusto conversar con una persona como Mónico Toro Martínez, para escucharle todas las anécdotas que protagonizó, que son historia casi reciente, y quien por tener una actitud siempre positiva -gracias a su gran autoestima-, le sirvió para afrontar con aplomo los sinsabores que normalmente tiene la vida.
Después de ejercer el periodismo en "El Nacional" y las revistas "Páginas" y "Bohemia", entre otros medios; este caraqueño de La Pastora, ingresó en la industria petrolera en el departamento de Relaciones Públicas de la Creole. La empresa lo envió por seis meses a Paraguaná para fundar el boletín industrial de la Refinería de Amuay, pero esta tierra árida, de fuerte brisa y un mágico calor humano lo atrapó para siempre. Toro acuñó el término "paraguachero" para designar a las personas que llegaron de otros lares, y como él, se sembraron y echaron raíces en esta hermosa península.
Mónico Toro Martínez, ampliamente conocido como Juan Toro Martínez, fue periodista, locutor y productor de radio, escritor y Cronista de Judibana, fue también miembro número de la Academia de la Historia del estado Falcón, y articulista de los diarios El Nacional, El Universal, Panorama y Médano, entre otros diarios de circulación nacional.
En su haber tiene más de 20 libros de poesía, novelas, relatos, crónicas y cuentos. Ya en su etapa de jubilado escribió dos libros: 25 y 40 años de Amuay, que narra sus vivencias como trabajador petrolero y describe en detalle el ambiente árido de aquellos primeros tiempos y la gente recia quienes como él, asumieron el reto de crear donde no existía nada.
Hasta su partida, siguió haciendo lo que siempre había hecho... lo que le gustaba hacer: escribir y producir radio, "la mejor radio", decía él.. Toro mantuvo su columna en el diario Médano y fue nombrado presidente de la Academia de Historia del estado Falcón, produjo el programa de música clásica "En concierto" para la emisora PDVSA 105.7 FM y permanentemente viajó a Caracas a visitar a sus hijos.
Se consideró un hombre afortunado por todo lo que la vida le dio. Aunque a veces le agobiaba la ausencia de Hilda, su esposa, y Héctor, su hijo; esa nostalgia también le sirvió de estímulo e inspiración para que en sus nombres fluyeran hermosas prosas que compartió en familia, con sus hijos y nietos.
Su casa fue también sede del museo "MuseHITO", donde además de realizar diversidad de actividades culturales, exponían las obras de HITO, seudónimo que utilizó su esposa como pintora ingenua (naif)
Juan Toro Martínez sigue siendo – a pesar de ya no estar físicamente entre nosotros, un hombre muy ocupado allá arriba, junto a San Pedro, esperando aún, su entrada al lobby del cielo……, Allá, desde la divinidad de la espera, seguirá de seguro, en las actividades que centraron su vida: investigando y buscando nuevas formas de entretener a través de su trabajo periodístico.
Mónico Toro Martínez
Periodista todo el tiempo
A los 73 años siguió siendo tan activo como cuando trabajaba en la industria petrolera. Y es que daba gusto conversar con una persona como Mónico Toro Martínez, para escucharle todas las anécdotas que protagonizó, que son historia casi reciente, y quien por tener una actitud siempre positiva -gracias a su gran autoestima-, le sirvió para afrontar con aplomo los sinsabores que normalmente tiene la vida.
Después de ejercer el periodismo en "El Nacional" y las revistas "Páginas" y "Bohemia", entre otros medios; este caraqueño de La Pastora, ingresó en la industria petrolera en el departamento de Relaciones Públicas de la Creole. La empresa lo envió por seis meses a Paraguaná para fundar el boletín industrial de la Refinería de Amuay, pero esta tierra árida, de fuerte brisa y un mágico calor humano lo atrapó para siempre. Toro acuñó el término "paraguachero" para designar a las personas que llegaron de otros lares, y como él, se sembraron y echaron raíces en esta hermosa península.
Mónico Toro Martínez, ampliamente conocido como Juan Toro Martínez, fue periodista, locutor y productor de radio, escritor y Cronista de Judibana, fue también miembro número de la Academia de la Historia del estado Falcón, y articulista de los diarios El Nacional, El Universal, Panorama y Médano, entre otros diarios de circulación nacional.
En su haber tiene más de 20 libros de poesía, novelas, relatos, crónicas y cuentos. Ya en su etapa de jubilado escribió dos libros: 25 y 40 años de Amuay, que narra sus vivencias como trabajador petrolero y describe en detalle el ambiente árido de aquellos primeros tiempos y la gente recia quienes como él, asumieron el reto de crear donde no existía nada.
Hasta su partida, siguió haciendo lo que siempre había hecho... lo que le gustaba hacer: escribir y producir radio, "la mejor radio", decía él.. Toro mantuvo su columna en el diario Médano y fue nombrado presidente de la Academia de Historia del estado Falcón, produjo el programa de música clásica "En concierto" para la emisora PDVSA 105.7 FM y permanentemente viajó a Caracas a visitar a sus hijos.
Se consideró un hombre afortunado por todo lo que la vida le dio. Aunque a veces le agobiaba la ausencia de Hilda, su esposa, y Héctor, su hijo; esa nostalgia también le sirvió de estímulo e inspiración para que en sus nombres fluyeran hermosas prosas que compartió en familia, con sus hijos y nietos.
Su casa fue también sede del museo "MuseHITO", donde además de realizar diversidad de actividades culturales, exponían las obras de HITO, seudónimo que utilizó su esposa como pintora ingenua (naif)
Juan Toro Martínez sigue siendo – a pesar de ya no estar físicamente entre nosotros, un hombre muy ocupado allá arriba, junto a San Pedro, esperando aún, su entrada al lobby del cielo……, Allá, desde la divinidad de la espera, seguirá de seguro, en las actividades que centraron su vida: investigando y buscando nuevas formas de entretener a través de su trabajo periodístico.
Los grandes afectos de HITO
Sobre el esposo de HITO
¿Quién era Juan Toro Martínez?
Muchos lo conocieron solo de nombre, pero otros tuvieron la grandiosa oportunidad de tratarlo como persona. Juan Toro Martínez era un soñador empedernido, amante de la vida, luchador, trabajador, excelente padre, adorable abuelo y amantísimo esposo. Nacido en la Pastora, en la ciudad de Caracas, toma vuelo hacia este gran desierto paraguanero, el cual hace 50 años no era ni la sombra de lo que es hoy en día. Comienza a trabajar con la Creole Corporation haciendo el primer ejemplar periodístico conocido como “Aquí Amuay”. Pasando por Adaro, Campo Médico y terminando en su casa de la avenida el centro en Judibana. Juan Toro Martínez fue sin duda, un aliciente de futuro para estas tierras que él, más adelante iba a querer y adorar como suyas. ¿Alguna vez alguno de ustedes se ha encontrado o ha tenido la dicha de conocer a una persona con un humor extraordinario y 100% optimista? Pues, todo aquel que lo conoció responderá que si., porque el Sr. Toro como le decían muchos, era una persona sencillamente excepcional y de esas que se encuentran pocas en la vida. A sus 73 años de edad continuaba brindando sonrisas y una mano amiga al quien lo necesitaba. Él era una persona que se desenvolvía en cualquier lugar, quizás por eso fue y es tan querido por todos. Hasta el último momento que nos acompañó; todas esas personas estuvieron allí, para decirle adiós, y para demostrarle una vez más, cuán valioso era. Se dice que una sonrisa puede mover montañas y hasta amansar al más grande de los leones, pues entonces ya entendemos el porqué de su carisma y la razón por la cual tanta gente se presentó para despedirlo contando maravillosas anécdotas, pero sobre todo, lo despidieron con un aplauso y una sonrisa, gesto hermoso que hoy le agradezco al Sr. Rogelio Lugo. Juan Toro Martínez nos ha dejado una gran herencia, invaluable en su totalidad, y es el amor por estos cujíes, esta brisa, esta gente tan álida, estos atardeceres y estos hermosos crepúsculos pues, al escuchar las anécdotas de toda esa gente, es cuando en realidad caemos en cuenta que su gran virtud fue siempre ser positivo y amar la vida.
¿Quién era Juan Toro Martínez?
Muchos lo conocieron solo de nombre, pero otros tuvieron la grandiosa oportunidad de tratarlo como persona. Juan Toro Martínez era un soñador empedernido, amante de la vida, luchador, trabajador, excelente padre, adorable abuelo y amantísimo esposo. Nacido en la Pastora, en la ciudad de Caracas, toma vuelo hacia este gran desierto paraguanero, el cual hace 50 años no era ni la sombra de lo que es hoy en día. Comienza a trabajar con la Creole Corporation haciendo el primer ejemplar periodístico conocido como “Aquí Amuay”. Pasando por Adaro, Campo Médico y terminando en su casa de la avenida el centro en Judibana. Juan Toro Martínez fue sin duda, un aliciente de futuro para estas tierras que él, más adelante iba a querer y adorar como suyas. ¿Alguna vez alguno de ustedes se ha encontrado o ha tenido la dicha de conocer a una persona con un humor extraordinario y 100% optimista? Pues, todo aquel que lo conoció responderá que si., porque el Sr. Toro como le decían muchos, era una persona sencillamente excepcional y de esas que se encuentran pocas en la vida. A sus 73 años de edad continuaba brindando sonrisas y una mano amiga al quien lo necesitaba. Él era una persona que se desenvolvía en cualquier lugar, quizás por eso fue y es tan querido por todos. Hasta el último momento que nos acompañó; todas esas personas estuvieron allí, para decirle adiós, y para demostrarle una vez más, cuán valioso era. Se dice que una sonrisa puede mover montañas y hasta amansar al más grande de los leones, pues entonces ya entendemos el porqué de su carisma y la razón por la cual tanta gente se presentó para despedirlo contando maravillosas anécdotas, pero sobre todo, lo despidieron con un aplauso y una sonrisa, gesto hermoso que hoy le agradezco al Sr. Rogelio Lugo. Juan Toro Martínez nos ha dejado una gran herencia, invaluable en su totalidad, y es el amor por estos cujíes, esta brisa, esta gente tan álida, estos atardeceres y estos hermosos crepúsculos pues, al escuchar las anécdotas de toda esa gente, es cuando en realidad caemos en cuenta que su gran virtud fue siempre ser positivo y amar la vida.
Hoy lograste volar- escrito por Luisa Elena Montiel Toro de Cuadros
HOY LOGRASTE VOLAR
Hoy lograste volar como un pajarito, el más dulce, tierno, amoroso, cariñoso, chistoso, gritón, consentidor, halagador, optimista, trabajador, pero sobre todo, como el mejor de los abuelos. Cuánto cariño dejaste en nuestros corazones sembrados, cuántas cosas maravillosas nos enseñaste y cuánto amor nos diste! Por fin lograste reunirte con tu adorada negrita y tu hijo Héctor, sin olvidar a la vieja Luisa, como tu la llamabas.
Nunca vimos en ti una mala cara, un mal semblante o una negativa, al contrario, siempre optimista y de buen amor, robándole sonrisas a la gente. De ti aprendimos el valor, aprendimos a nunca decaernos y a empequeñecer los problemas de tal manera que nos olvidábamos de los mismos. Aprendimos a reír, a ser amables, a valorar las buenas cosas de la vida, como lo es la música, un paseo por los pueblitos, una columna, un libro, en fin, tantas cosas..... Tú hiciste que cada uno de nosotros se sintiera orgulloso de llevar consigo el apellido TORO y nos enseñaste con hechos cómo mantener ese honor que tu siempre le diste. Eres tan especial, y es por eso que sigues en nuestros corazones y que jamás hablaremos de ti en pasado, porque eres el presente y el futuro de nuestras vidas, porque es por ti por quien cada uno de nosotros va a salir adelante venciendo todos los obstáculos como tu siempre lo hiciste. Eres una persona muy querida y muy respetada, pero todo aquel que te conoció sabe cuánto vales y la gran huella que has dejado en Paraguaná. Un Paraguanero de corazón, así te sentías, es por eso que eras un Paraguachero. La Pastora en Caracas te vio nacer, pero esa tierra cálida de Falcón fue la que te dio tus mayores alegrías y satisfacciones y a la que le dedicaste tu último pensamiento. Cómo olvidar cuando íbamos a buscar el periódico en Médano, cuando grababas tus programas, cuando comías maní y mandarinas, cómo olvidar que eras un amante del dulce. Haz dejado un sinfín de recuerdos en nuestros corazones, al igual que un sinfín de sentimientos que hoy te añoran. Antes de partir me tomaste de la mano y me dijiste que la “muerte” era solo un paso más y que no debía temerle a ella, que no me asustara cuando escuchara ruidos, porque ibas a ser tú, cuidándome. Abuelito adorado, estas líneas te las dedico para darte las gracias por lo excelente padre que fuiste para nosotros, por estar siempre allí, y porque se que siempre estarás cuidándonos en todo momento. Se que tus ojos velarán por nuestro bienestar y que nuestras alegrías y nuestras tristezas serán también tus alegrías y tus tristezas.
Gracias por darnos tanto de ti.
Te amamos,
Tus ocho “toritos”
Luisa Elena Montiel Toro
NOTA: Luisa Elena es nieta de Hilda Álvarez de Toro, y como vemos, posee una fina pluma para llevarnos al terreno de la partida del esposo de Hilda, el periodista y escrito, Juan Toro Martínez....cuando Luisa escribió esas líneas contaba con 19 años......
Hoy lograste volar como un pajarito, el más dulce, tierno, amoroso, cariñoso, chistoso, gritón, consentidor, halagador, optimista, trabajador, pero sobre todo, como el mejor de los abuelos. Cuánto cariño dejaste en nuestros corazones sembrados, cuántas cosas maravillosas nos enseñaste y cuánto amor nos diste! Por fin lograste reunirte con tu adorada negrita y tu hijo Héctor, sin olvidar a la vieja Luisa, como tu la llamabas.
Nunca vimos en ti una mala cara, un mal semblante o una negativa, al contrario, siempre optimista y de buen amor, robándole sonrisas a la gente. De ti aprendimos el valor, aprendimos a nunca decaernos y a empequeñecer los problemas de tal manera que nos olvidábamos de los mismos. Aprendimos a reír, a ser amables, a valorar las buenas cosas de la vida, como lo es la música, un paseo por los pueblitos, una columna, un libro, en fin, tantas cosas..... Tú hiciste que cada uno de nosotros se sintiera orgulloso de llevar consigo el apellido TORO y nos enseñaste con hechos cómo mantener ese honor que tu siempre le diste. Eres tan especial, y es por eso que sigues en nuestros corazones y que jamás hablaremos de ti en pasado, porque eres el presente y el futuro de nuestras vidas, porque es por ti por quien cada uno de nosotros va a salir adelante venciendo todos los obstáculos como tu siempre lo hiciste. Eres una persona muy querida y muy respetada, pero todo aquel que te conoció sabe cuánto vales y la gran huella que has dejado en Paraguaná. Un Paraguanero de corazón, así te sentías, es por eso que eras un Paraguachero. La Pastora en Caracas te vio nacer, pero esa tierra cálida de Falcón fue la que te dio tus mayores alegrías y satisfacciones y a la que le dedicaste tu último pensamiento. Cómo olvidar cuando íbamos a buscar el periódico en Médano, cuando grababas tus programas, cuando comías maní y mandarinas, cómo olvidar que eras un amante del dulce. Haz dejado un sinfín de recuerdos en nuestros corazones, al igual que un sinfín de sentimientos que hoy te añoran. Antes de partir me tomaste de la mano y me dijiste que la “muerte” era solo un paso más y que no debía temerle a ella, que no me asustara cuando escuchara ruidos, porque ibas a ser tú, cuidándome. Abuelito adorado, estas líneas te las dedico para darte las gracias por lo excelente padre que fuiste para nosotros, por estar siempre allí, y porque se que siempre estarás cuidándonos en todo momento. Se que tus ojos velarán por nuestro bienestar y que nuestras alegrías y nuestras tristezas serán también tus alegrías y tus tristezas.
Gracias por darnos tanto de ti.
Te amamos,
Tus ocho “toritos”
Luisa Elena Montiel Toro
NOTA: Luisa Elena es nieta de Hilda Álvarez de Toro, y como vemos, posee una fina pluma para llevarnos al terreno de la partida del esposo de Hilda, el periodista y escrito, Juan Toro Martínez....cuando Luisa escribió esas líneas contaba con 19 años......
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